Poemas de "No hablemos de la desesperación". Con textos de Felipe Lázaro, Isel Rivero y Pío E. Serrano
No sé ya cómo puede escribirse en poema
Mucho menos un poema tan impresionante como nuestros sentimientos…
La visita y otros poemas
Manejé más de cien millas
por una carretera temeraria
en busca de la poeta de los gansos salvajes.
Quería decirle que su poema
me había devuelto sana y salva
a la centrífuga pasmosa de los días.
Selección de "Efluvios". Con ilustraciones de Roberto Carril Bustamante
Tenemos otra biografía ante el espejo, la que nos reivindica ante la lluvia
y cancela el idioma de una máscara:
ese rostro por el que el mundo nos nombra.
Breve discurso del purgatorio y otros poemas
Aquí en las entrañas de la capital del mundo
en las tripas rechinantes de esta olla de grillos
dentro de este incesante conjuro universal
donde el sueño es un vestigio milenario que trafica
la embriaguez perfumada del peligro;
A la memoria y otros poemas
De la batalla desigual que libras,
de tus breves contiendas silenciosas
en el inexpugnable territorio
del Adversario
quedan, confiadas a unos pocos signos,
leves criaturas, como tú, del polvo;
Calma sin cerrojos y otros poemas
Volví de mil batallas
no como el que vence,
sino como quien se retira
con lo esencial intacto.
No traigo banderas.
Traigo silencio aprendido.
Traigo el pulso estable
de quien sabe dónde pisa.
Enseñanzas de un santo y otros sonetos religiosos
El mismo hombre que frente a la cruz era
su alma de excelsitud y fiel terneza
tuvo otra aliada en la tenaz pobreza
el amor que vivió de impar manera.
Cuadriga y otros poemas, con nota crítica de Luis Álvarez
Con silencioso
cascabeleo
cruza el papel
de arriba abajo
una cuadriga
de caballos de fuego.
A su tropel
súmase el apagado
crepitar de las llamas,
el apacible
resuello del herraje.
Lo que tengo y otros poemas
Vengo a entregar lo único que tengo al amparo fecundo del surco de sol
donde la semilla primordial y pura engendra su coraza viril para vencer las plagas.
Vengo a derramarme en las veredas,
a seguir las trazas del buey y la carreta, la voz raigal de los arrieros,
su canto seminal y duro que lava las llagas de la tierra. Vengo a perseguir la bota del pastor,
la hez de su huella en los senderos, el misterio del becerro pródigo
en las fauces del lobo.
Vengo a separar mis cifras del amasijo de las máquinas,
a distinguir mis pasos por los rumiantes puentes, sueños de distancia.
El asesino y otros poemas
Te va a matar; será pronto
Ya no tendrás que dar vueltas
Por el mundo
Queriendo vivir más allá de la hora
Que te exigió tu consciencia.
Vendrá por ti; sigiloso
Con un arsenal de instrumentos
Para dar final a la vida que llevas
Deshilachada a medias
Como un trapo viejo.
Has elegido con astucia:
El asesino de las masas.
El sutil hechicero de las manos de polvo.
Poemas de "Donde estoy no hay luz y está enrejado"
Cuando los hombres acaben de botar a Dios
lo recogerán los animales;
las palomas: esas siempre lo han tenido.
Las hojas de los arboles
estarán más que contentas
porque lo van a tener del todo,
jugando por las copas
como un niño que nada entre la espuma…
Viaje interior y otras décimas
Hay que sanar y seguir
no vivir en el ayer.
Y te puede parecer
algo fácil de decir;
debemos luchar y no huir
de tantos besos de Judas,
de las memorias agudas
y todo lo que nos ate.
Se nos acaba el combate
yo pongo fin a mis dudas.
Poemas de "A la otra orilla"
1
Perdure tu esencia
a tu encanto mi canto
ruego a tu hado.
49
De la isla al istmo
por río a la península
hasta la otra isla.
El hondo corazón del Yeti y otros poemas
Yeti se sumergió en el hondo corazón de la rosa.
La rosa, dentro de ella misma, fue agrandándose,
cayendo en su propia hondura, pétalo a pétalo,
hasta llenarse el corazón de sustancia Yeti.
Hasta estrellarse en suelo Yeti. Allí, él la levantó,
y le mostró el camino para la tala de espinas,
y por ese trabajo hacia adentro, ella las cortó y le hincaron la voz.
Palabrerías y otros poemas inéditos
Consiste en el exceso de basura
que justamente repartida
engorda apetito de la sombra
extravío que aplaude el fervor
de sentencias y barajas:
excelente precio para enfermos
gracias a los terapeutas
que siembran chatarra:
Palabras y otros poemas
Soneto para Nuvia,
por Borges y el oblivion.
Las palabras liberan los espacios,
los espíritus vuelan a su aire,
los recuerdos suavizan su donaire,
el amor se reparte entre prefacios.
Salutación a mis viejos fantasmas y otros poemas
Viejos fantasmas míos,
¡¿por qué lleno de vituperios sus vidas,
si son ustedes mis verdaderos amigos?!
Expulsarlos sería expulsar a mi rostro.
¡Yo, deudor de cierta prestancia!
Viejos fantasmas míos,
me han sostenido como la mano que la caída desdeña;
maestros de quienes aprendí:
“no hay luz más clara que el proverbial abismo”.
Retrato y otros poemas
Mujer, yo sí sé jugar con tu retrato:
Sé encontrarte por la piel de sus esquinas,
llamarte por sus sombras y que vuelvas
a cederme asilo por esa geografía.
Sé nombrarte y hacer que tú me nombres,
saltar de mi silencio al tuyo iluminado,
e ir llenándome de ti como encendido.
Preferimos el Paraíso y otros poemas
Santo admirado por los cielos, feliz Felipe Neri era el patrón
de mi colegio allá en La Habana, en que la calistenia al aire libre
y el canto sacro dentro
disponían el cuerpo y el espíritu
para eventuales cataclismos de alma.
saltar de mi silencio al tuyo iluminado,
Al regreso del olvido y otros poemas
El tiempo me disfraza de quijote
a pesar de mi vieja obsesión de querer ser feliz.
La mañana secuestra el ímpetu
de aquella dimensión de los recuerdos
a pesar de las palabras y la oligarquía de los sueños…

