¿Qué edad cumple la luz esta mañana? y otros poemas
ORLANDO GONZÁLEZ ESTEVA
¿QUÉ EDAD CUMPLE LA LUZ ESTA MAÑANA?
A Teresa María Rojas
¿Qué edad cumple la luz esta mañana?
¿Por qué el ave no lleva dentro el nido?
¿Es posible que Dios haya tenido
de sí mismo una imagen tan mundana?
¿Quién compuso el silencio? ¿Qué campana
le dio forma? ¿Por qué se ha perseguido
tanto al viento, por qué se le ha impedido
detenerse? ¿Por qué el Tajo no sana?
¿A qué hora del día los espejos
se verán en los jóvenes más viejos,
y en los viejos, más jóvenes? ¿Qué extraño
se apodera de mí cuando sonrío
y me lleno hasta el borde de vacío
y pensando en las nubes me acompaño?
SIRENA
Una gota de sudor
demasiado cristalina
para ser real me alucina.
Ha viajado alrededor
de tu oreja, de tu cuello,
de la sombra de tu axila,
y es como si mi pupila
rodara de tu cabello
a tu ombligo. No desmaya:
sorbe todo tu color
y se irisa en la mejor
esponja que arde en la playa.
Me la llevo con la punta
de la lengua al paladar
y me bebo todo el mar
que entre tus piernas se junta.
CASA DE TODOS
Nadie habla solo,
ni siquiera el silencio:
casa de todos.
*
Hoja de parra,
cae la mano delante
de la guitarra.
*
La mariposa,
ebria de inmensidad,
rapta su sombra.
*
Flor de alpinistas:
ante el monte de Venus
cae de rodillas.
*
Aun en Cuba,
si los pájaros cantan
añoro Cuba.
*
No corre el Sena:
corre el agua. Los ríos
siempre se quedan.
*
Amante a solas.
Al encender la luz,
halla su sombra.
*
Gano la cuesta.
Tras el monte de Venus,
lunas gemelas.
*
Zapatos nuevos.
Dónde me llevarán
sin yo saberlo.
*
No duermo bien.
Alguien toca a la puerta
que no se ve.
LA CASA DE MI INFANCIA NO ESTÁ FUERA
La casa de mi infancia no está fuera
sino dentro de mí, sobrentendida:
tiene el tamaño justo de mi vida
y tendrá el de mi suerte cuando muera.
La casa de mi infancia es la manera
en que escribo: no tiene otra salida
ni otra entrada. El tiempo que la cuida,
trasciende, aun en otoño, a primavera.
No tiene más puntal que mi persona
ausente y, como ella, juguetona,
mas triste en lo profundo. Los regresos
que alguna vez soñamos son despojos.
No tengo más ventanas que sus ojos.
No tiene más familia que mis huesos.
TODO LO QUE BRILLA VE
(Homenaje a Gaston Bachelard)
A Ida Vitale y Enrique Fierro
Todo lo que brilla ve,
si no en torno, algo lejano.
Ve el relente. Ve el verano.
Ve la luna. Ve la fe.
Ve el relámpago que guiña
y el sol que se deshidrata.
Ve la cuchara de plata
y el corazón de la piña.
La ventana que el vecino
ilumina a medianoche
ve, y la pintura del coche
fúnebre que abre el camino.
Tras las pompas de jabón
velan las hadas madrinas,
y el faro, cíclope en ruinas,
ve en la sombra a Poseidón.
La pupila del quinqué
mece, por niña, una llama.
Ven la burbuja y la escama.
El ojo de vidrio ve.
Las plumas del colibrí
ven tanto que el ave, presa
de la incertidumbre, cesa
de volar lejos de sí.
Y La isla del tesoro
dispuesta en cualquier estante
no sólo ve: lee el semblante
del lector. Ve el diente de oro.
Ven la bola de billar
y el hielo. Ve la pantalla
del televisor que estalla
en mil colores. Ve el mar.
Y ven la Estrella del Alba
y la gota de rocío.
Ve el sudor, pétalo frío;
ve la perla, ve la calva.
Las monedas que extraviamos,
el espejo que rompimos,
los sueños que no dormimos
ven, saben por donde vamos.
*
Que la taza de café
reverbere en mi velorio:
no es un párpado ilusorio.
Todo lo que brilla ve.
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Orlando González Esteva (Cuba, 1952) reside en Estados Unidos desde 1965. Ha ofrecido lecturas de versos, charlas y talleres de poesía en este país, España, México, Brasil y Japón. Entre sus libros de versos destacan Mañas de la poesía (1981), Escrito para borrar (1996), Casa de todos (2005), La noche y los suyos (2005) y Las voces de los arrera (2016). En prosa: Elogio del garabato (2004), Los ojos de Adán (2012) y La Edad de Papel (2016). El Fondo de Cultura de México publicó en 2008 ¿Qué edad cumple la luz esta mañana?, una antología de su obra.

